¿Cuándo llevar a tu hijo/a adolescente al psicólogo? 14 señales de alerta

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La adolescencia es una de las etapas vitales más complejas tanto para quien la vive como para quienes acompañan desde fuera. Los cambios físicos, emocionales y sociales que se producen en este período pueden generar comportamientos que a veces resultan difíciles de interpretar para los padres: ¿es una crisis normal de la edad o es algo que necesita atención profesional?

Saber cuándo llevar a tu hijo o hija a un psicólogo/a para adolescentes  no siempre es fácil. No existe una línea clara que separe lo esperable de lo preocupante, pero sí hay señales de alerta que, cuando se prolongan en el tiempo o se combinan entre sí, indican que puede ser el momento de buscar apoyo especializado.

¿Cuándo es normal y cuándo es una señal de alerta?

Todos los adolescentes atraviesan momentos de mal humor, conflictos con sus padres o bajadas en el rendimiento escolar. Esto forma parte del proceso natural de construcción de la identidad. Sin embargo, cuando estos comportamientos se vuelven persistentes, se intensifican o empiezan a afectar de forma significativa a su vida cotidiana, es importante no esperar a que la situación empeore.

adolescentes psicologo14 señales que indican que tu hijo/a adolescente puede necesitar un psicólogo/a:

1. Conflictos constantes en el entorno familiar Hay problemas persistentes entre el adolescente y alguno de sus padres o ambos, que van más allá de las discusiones puntuales propias de la edad.

2. Relación agresiva o dificultades para comunicarse Si la relación con la familia es frecuentemente agresiva o si el adolescente tiene grandes dificultades para expresar lo que siente o necesita.

3. Impacto emocional de una pérdida o cambio vital Si está viviendo el divorcio de sus padres, la pérdida de un ser querido u otra situación de cambio importante, y esto le está perturbando más de lo esperado durante un tiempo prolongado.

4. Bajo rendimiento escolar o social Si su estado de ánimo influye negativamente en su funcionamiento escolar, familiar o social de forma continuada.

5. Cambios bruscos y persistentes en el estado de ánimo Frecuentes arranques de ira, malhumor intenso o cambios de humor muy bruscos que no responden a situaciones concretas.

6. Baja autoestima, autorreproches o conductas autodestructivas Si presenta una imagen muy negativa de sí mismo, se culpa de forma excesiva o muestra conductas que pueden hacerle daño.

7. Cambios significativos en el sueño o la alimentación Alteraciones importantes en los hábitos de sueño o en la relación con la comida — restricción, sobreingesta, obsesión con el peso — que pueden ser señal de un trastorno de la conducta alimentaria o de un problema de salud mental subyacente.

8. Estado de ánimo depresivo prolongado Actitud negativa frecuente acompañada de falta o aumento de apetito, dificultad para dormir, pérdida de interés por actividades que antes le gustaban o ideas relacionadas con la muerte.

9. Aislamiento social Se aleja de sus amigos o familiares, presenta aislamiento, sentimientos de soledad, timidez intensa o dificultades para incorporarse a grupos sociales.

10. Dificultades en el rendimiento escolar Caída significativa en las notas o en la capacidad de concentración y atención que no se explica por causas académicas.

11. Conductas adictivas Si presenta conductas adictivas en relación al alcohol, las drogas o el uso excesivo de Internet y las redes sociales.

12. Desafío persistente a la autoridad Si es persistentemente desafiante con los padres, profesores u otros adultos de referencia, más allá de la rebeldía propia de la adolescencia.

13. Dificultades para orientar su vida o su vocación Si tiene dificultad para orientar y encauzar su proyecto vital o requiere de orientación vocacional ante una situación de bloqueo.

14. Dificultades con la identidad o la orientación sexual Si tiene problemas para relacionarse con sus iguales o para definir y expresar su identidad o su orientación sexual, y esto le genera malestar significativo.

Un síntoma físico que no hay que ignorar

Las enfermedades psicosomáticas — dolores de cabeza frecuentes, migrañas, gastritis intensa u otros síntomas físicos sin causa médica clara — pueden ser una manifestación del malestar emocional del adolescente. Si los médicos descartan causas orgánicas, puede ser el momento de explorar el origen psicológico.

¿Qué hacer si reconoces estas señales?

El primer paso no tiene por qué ser una consulta formal. En Buel Psicología ofrecemos una llamada de orientación gratuita de 15 minutos para que puedas contarnos la situación y valorar juntos si es el momento de iniciar un proceso terapéutico.  En Buel Psicología contamos con un servicio especializado de psicólogo para adolescentes en Alcobendas y online.

No es necesario esperar a que la situación llegue al límite para pedir ayuda. Cuanto antes se aborda, mejores son los resultados. Pide tu orientación gratuita y cuéntanos cómo podemos ayudarte.