Archivo por meses: julio 2015

La terapia psicológica online como alternativa a la terapia presencial

La entrada de Internet en nuestra  vida cotidiana ha ampliado la posibilidad de acceder a productos y servicios que hace apenas unos años eran impensables. Día a día la oferta crece y cada vez más adquirimos servicios por Internet de una manera cómoda y segura. Atrás ha quedado la desconfianza que en un primer momento nos suponía el contratar por ordenador sin conocer la procedencia de nuestro interlocutor gracias a las medidas de seguridad que se han ido desarrollando.

La atención sanitaria ya está adaptándose también a ese nuevo tipo de usuario, el llamado paciente 2.0, y hoy en día podemos encontrar mucha información útil a través de las redes sociales, blogs y webs de profesionales sanitarios, o aplicaciones útiles tanto de apoyo al cuidado de la salud como de apoyo a pacientes que sufren determinadas patologías. Entre la oferta de servicios, se incluye ya la terapia online.

¿Qué ventaja representa la terapia online frente a la terapia presencial?

La terapia online no viene a sustituir a la terapia presencial, pero es una buena alternativa en muchos casos y complementa además la oferta de servicios encaminados al apoyo de los/as pacientes.

terapia onlineLa elección de la terapia online es útil cuando existe imposibilidad de acudir a consulta por impedimento físico, lejanía (no existen un centro psicológico especialista cercano), impedimento psicológico (en caso de trastornos como la fobia social, agorafobia, etc.), o simplemente cuando el paciente prefiere recibir la atención cómodamente desde su domicilio sin estar sujeto al horario estricto de atención que nos impone la terapia presencial.

Otra de las ventajas de la terapia online es la posibilidad de hacer un mejor seguimiento del paciente, ya que éste puede acudir a su terapeuta con más facilidad y rapidez en casos complicados o cuando se encuentra desplazado por estudios, trabajo o vacaciones.

Cada vez son más los/as pacientes que optan por la terapia online cuando, viviendo en un país extranjero, desean ser atendidos por un profesional de su país de origen, salvando así la dificultad que podría suponer la diferencia cultural para entender y atender la necesidad que el/la paciente plantea; o cuando desean ser atendidos por un profesional concreto que facilita este servicio.

Además de ofrecer una mayor flexibilidad de horarios y posibilitar una mayor frecuencia de consulta, la terapia online facilita la discreción al no ser necesario el desplazamiento a consulta, siempre bajo de la seguridad de que el profesional que ejerce este tipo de terapia se encuentra, al igual que en el caso de la terapia presencial, sometido al Código Deontológico que garantiza la confidencialidad y el secreto profesional.

¿Es más complicado conseguir la alianza terapéutica entre terapeuta y paciente trabajando online?

Como en toda relación personal, la alianza terapéutica no depende del medio que se utilice para la comunicación, sino de la disposición de las personas implicadas.

 Un/a psicólogo/a con la formación profesional suficiente en su especialidad, tendrá el mismo nivel de implicación y capacidad de acompañar a su paciente independientemente de que la terapia se realice de modo presencial u online.

¿Qué problemas pueden ser tratados a través de la terapia online?

Salvo excepciones de trastornos muy graves como trastornos de personalidad severos o aquellos que con riesgo muy alto de suicidio, no existe una limitación real de cara a tratar todo tipo de psicopatologías: trastornos del estado de ánimo (depresión, problemas de autoestima, distimia, etc.), trastornos de ansiedad (TAG, fobia social, obsesiones, TEPT, etc.), trastornos de conducta alimentaria (Anorexia, Bulimia, Trastorno por atracón, eterapia online2tc.), adicciones (alcoholismo, tabaquismo, etc.), trastornos sexuales (vaginismo, eyaculación precoz, dispareunia, problemas de erección, etc.), problemas de pareja (incomunicación, resolución de problemas, celos, etc.) u otros trastornos como los relacionados con el sueño (insomnio, etc.), tics, ….

Una vez instaurada la alianza terapéutica, no hay diferencia entre uno u otro tipo de terapia. Son dos maneras diferentes de llegar a un mismo fin, la mejora del estado de salud psicológica y emocional del/la paciente.

Patricia Boldú de Luelmo

http://www.buelpsicologia.es/index.php/terapia-online

 

¿POR QUÉ “NOS HACE ESTO”?

En las primeras etapas del tratamiento de los Trastornos de la Conducta Alimentaria, con frecuencia nos encontramos que la familia se enfrenta con dos sentimientos opuestos. Por una parte, está la culpa que sienten los padres y las madres por la enfermedad que padecen sus hijos/as (“¿Qué hemos hecho mal?”) y por otra, la creencia velada de que el/la paciente “finge” o “exagera” su sintomatología para llamar la atención (“¿Por qué nos hace esto?”).comunicacion1

 Si bien es cierto que los síntomas nos alertan sobre la existencia de algún problema, en ningún caso éstos son motivados de una manera consciente por el/la paciente, y es muy importante trabajar con la familia este aspecto para evitar crear un sentimiento mayor de culpa en el/la paciente, ya que éste puede ser muy contraproducente de cara al camino hacia la recuperación.

Entre los comportamientos que llevan a los padres y madres a personalizar en sí mismos lo que les ocurre a sus hijos/as están, por ejemplo, las mentiras que surgen para ocultar aquellas acciones que podrían resultar avergonzantes (como la evitación de la ingesta, los vómitos autoinducidos, la realización de actividades compensatorias, etc.), o los constantes enfrentamientos con sus figuras de apego (es muy común que el/la paciente se rebele contra las personas más relacionadas con las conductas que pretende evitar, dando lugar a situaciones muy tensas en la familia). Además es en la familia donde el/la paciente ha tenido sus primeros conocimientos sobre quién es y qué lugar ocupa en el mundo, siendo en gran medida, donde ha empezado a forjarse la imagen de sí mismo, imagen de la que dependerá el desarrollo de su autoestima, pudiendo fomentar tanto en los padres y madres como en los/las hijos/as, la idea equivocada de atribuir toda la responsabilidad de la enfermedad a uno/a  u otro/a miembro de la unidad familiar, dejando a un lado otros factores que también pueden ser determinantes de cara a padecerla, como los factores genéticos o ambientales externos.

Aprender a distinguir el síntoma del comportamiento intencionado, libera y relaja las relaciones familiares, ayudando a aliviar los sentimientos negativos que provoca el pensar que el/la paciente realiza uno u otro comportamiento con el deseo de herir, agredir o llamar la atención de los que le rodean.

Es por tanto fundamental plantear el trabajo a realizar en terapia no sólo con el paciente, sino también con su núcleo familiar, ya que la enfermedad daña a nivel global el entorno de quien la padece y el avance a la recuperación depende, no sólo de la actitud de quien padece el trastorno, sino también de quienes le rodean, que actúan como importantes agentes de apoyo y cambio.

Patricia Boldú de Luelmo
Psicóloga especializada en TCAs